Hace poco hablábamos de cómo cuidar la piel de nuestro rostro en invierno de manera natural, y uno de los puntos a tener en cuenta era la limpieza facial. Proponíamos métodos como las leches limpiadoras, limpieza con aceite, limpiadores en seco…

Pues hoy vamos a ir al grano. Te propongo un método de limpieza facial que te puede mejorar la vida si tienes la piel facial seca, sensible, reactiva, delicada… y si no, probablemente también.

Limpieza con aceite (Oil Cleansing Method)

¿Qué es? Puede que no te suene muy atractivo ni eficaz lo de lavarte la cara con aceite… Y es normal, teniendo en cuenta que hasta ahora nos han contado que la grasa es algo a evitar y retirar. Sin embargo merece la pena darle una oportunidad.

La idea se basa en que la grasa se disuelve en grasa, y por lo tanto, lo que vamos a hacer es disolver la suciedad, maquillaje, etc. que están adheridos a nuestra grasita natural (en nuestros poros o en la superficie) mediante un masaje con aceite. A continuación, una vez disuelto, se retira con una toalla húmeda caliente.

Pros y contras: Lo mejor de este método es que es muy efectivo y retira muy bien todo tipo de maquillajes. Además, deja la piel muy suave, cómoda y elástica. Las pegas podrían ser que es un poco laborioso: masaje, agua caliente… También hay personas a las que la sensación de aceite en la cara no les gusta en absoluto.

Receta básica: En el mercado existen muchísimos aceites y bálsamos limpiadores que diferentes marcas han formulado para diferentes tipos de piel, diferentes gustos en cuestión de texturas, olores, colores… Hay auténticas maravillas que convierten el momento de la limpieza en un momento de placer y autocuidado.

Pero si lo que quieres es preparar tu propio aceite limpiador básico, puedes hacerlo con sólo uno o dos ingredientes. Te recomiendo que hagas algunas pruebas con dos aceites: el aceite de almendras dulces y el aceite de ricino. Digamos que las pieles más secas agradecerán una mayor proporción de aceite de almendras dulces, y las pieles más grasas disfrutarán de las propiedades del ricino. El que te propongo es un ejemplo, para que tú en casa experimentes de manera segura:

Ingredientes:

Aceite de almendras dulces 50ml

Aceite de Ricino 50ml

Aceite esencial de lavanda (opcional) 5 gotas

Elaboración: Mezcla todos los ingredientes y remueve bien, sin agitar. Guarda esta mezcla en un frasco, botella o recipiente cerrado, alejado de la luz solar, y evita introducir agua cuando lo utilices.

Cómo utilizarlo: Masajea una pequeña cantidad de aceite en tu rostro, poniendo especial atención en las zonas maquilladas o con tendencia a granitos. Humedece una toalla pequeña o muselina en agua calentita, y a continuación póntela sobre la cara para que con el calor se disuelva mejor la grasa. Aclara la toalla y repite la operación, hasta retirar los restos de aceite por completo. Para terminar, aclárate con agua fresca para tonificar y activar la circulación.

 

Versión pro: Existe una versión más sofisticada de estos limpiadores oleosos, y es que hay algunos que puedes masajearte como te he contado antes, pero que al entrar en contacto con el agua emulsionan, convirtiéndose en una leche limpiadora que puedes retirarte fácilmente. En Lamia hemos creado un limpiador así, que limpia en profundidad sin irritar ni alterar el ph, y que además emulsiona al contacto con el agua, dejando la piel limpia, sin residuo graso y en calma. Es nuestro OLEOGEL LIMPIADOR FACIAL, de color verde turquesa, con un aroma fresco muy adictivo… ¡te animo a echarle un ojo!

 

¿Has probado este método alguna vez? ¿Te han quedado dudas?

¡Cuéntamelo en los comentarios!