Hoy hace un frío importante por estos lares, y yo, con mi piel seca, me he acordado de todas esas pieles secas que sufren el invierno, que en cuanto se acercan los primero fríos empiezan a sentir la piel tirante, irritada, quebradiza, desprotegida… ¿Te sientes identificada?

Te voy a dar algunos consejos que para mí han sido claves para controlar el bienestar de mi piel, sobre todo en invierno…

Imagino que a estas alturas ya sabrás que la salud cutánea empieza por el interior… que es más importante lo que comemos y bebemos (incluso lo que sentimos y lo que no expresamos) que lo que hacemos en la superficie de nuestra epidermis. Sin embargo, hoy no voy a hablar de este tipo de cuidados. Te voy a contar qué puedes hacer superficialmente para que tu piel esté más sana, fuerte, equilibrada y protegida, y así pueda hacer frente mejor a los vientos fríos, los cambios de temperatura, etc.

¿Preparada?

Primero primerísimo: Todo lo que vamos a hacer está enfocado a proteger y fortalecer nuestra capa protectora natural, porque sin ella estamos vendidas. ¡Vamos allá!

1. Evita lavarte la cara con jabón.

Sí, es muy importante mantener el cutis limpio, y sin embargo no es necesario hacer una limpieza tan exhaustiva como la que se hace cuando los lavamos con jabón. Además, si tienes la piel seca, lo último que quieres es que un jabón retire parte de tu capa protectora natural y te deje “al desnudo”, ¿verdad? (Que conste que no a todas las pieles les viene mal lavarse con jabón, y que para otras partes del cuerpo me parece una de las mejores opciones!)

Alternativas: existen muchas opciones, todas ellas más respetuosas con nuestra capa protectora natural, tales como leches limpiadoras, los limpiadores en polvo que se activan con agua, la limpieza con aceite o bálsamo…

Yo te recomiendo nuestro Oleogel Limpiador Facial, un gel oleoso verde esmeralda que emulsiona al contracto con el agua, dejando tu piel limpia, fresca y en calma. Digamos que tiene las ventajas de un limpiador en aceite (no altera el ph, no irrita, limpia en profundidad), pero con la comodidad de poder retirarlo fácilmente y sin dejar residuo graso. Además su aroma es… ¡puro amor!

2. ¡Cuidado con las aguas duras!

¿Sabes si el agua del grifo de tu zona es especialmente dura? Porque si es así, cada vez que te lavas la cara te estás resecando la piel debido a que las aguas duras tienen mayor cantidad de carbonato cálcico.

Dejo aquí un link en el que podrás consultar la dureza del agua en la zona en la que vives.

Alternativas: Si tu agua del grifo es muy dura, tal vez quieras valorar utilizar agua destilada o un hidrolato para enjuagarte el rostro… Notarás la diferencia. Si quieres seguir utilizando el agua del grifo, pon especial atención en hidratarte muy bien después de la limpieza.

3. El agua demasiado caliente reseca nuestra piel

Este es mi punto débil. ¿Me encanta ducharme con agua muy caliente! Pero en fin… sabemos que el agua caliente acaba secando nuestra piel, así que cada una que apechugue con sus debilidades!

Alternativas: Más que una alternativa, esto es un truquito. ¿Has probado a aplicarte tu aceite o bálsamo facial antes de entrar a la ducha? ¡Conseguirás que tu cutis esté protegido ante el agua caliente, y por lo tanto se reseque menos y salga de la ducha menos tirante!

4. Elige un buen aceite o bálsamo facial como aliado para el invierno.

Te aconsejo que protejas tu piel con un buen aceite o bálsamo facial durante todo el invierno. Si no puedes vivir sin tu crema hidratante, te recomendaría que termines tu rutina con un par de gotitas de un aceite facial formulado para tu tipo de piel.

Un buen aceite no sólo nutrirá tu piel y la suavizará, sino que hará de barrera protectora para evitar la pérdida de humedad de los tejidos (TEWL) que es la causante de la deshidratación cutánea. Además, un aceite especialmente indicado para pieles secas le aportará a tu capa lipídica natural los ácidos grasos que necesita, con lo que recuperará su equilibrio y será capaz de protegerte mejor de las agresiones externas.

Aceite Facial Hidratante para pieles secas y sensibles

Aceite Facial Hidratante para pieles secas y sensibles

Consejos generales para elegir bien tu aceite facial: Asegúrate de que los aceites que lo conforman están extraídos en frío o a través de co2 para que además de proteger tu piel le aporten los nutrientes que necesita. A poder ser, elige aceites ecológicos certificados, de esta forma te aseguras de que a tu piel lo le estás aplicando ninguna sustancia que no quieres. Intenta que no contenga fragancias sintéticas, y evita también aceites que tengan un aroma excesivo, aunque sea natural. Tampoco te aconsejo que utilices ningún producto con aceite mineral (no quieres ponerte petróleo en la cara, ¿verdad? Y no es que sea tan malo… pero es que tampoco te aporta nada bueno!).

Un buen ejemplo de un aceite facial que te puede proteger durante todo el año es el ACEITE FACIAL HIDRATANTE de Lamia Biocosmética. ¿Te cuento cómo es?

– Contiene aceite de aguacate y camelia, ambos con un alto contenido en ácido oleico (omega 9), pero que a su vez penetran fácilmente en la piel, dejándola suave y protegida pero para nada grasa.

– Los aceites de borraja y onagra aportan a la fórmula una buena dosis de ácido gamma linolénico (omega 6), especialmente indicado como antiinflamatorio y calmante, que ayuda a mantener la piel saludable.

– El aceite de rosa mosqueta contiene vitamina A, y ayuda a mejorar la textura y el tono de la piel. Especialmente conocido por ayudar a suavizar arrugas, marcas, manchas y cicatrices.

– Enriquecido con extracto de manzanilla… ¡perfecto para mantener la piel en calma!

– Con una pequeña cantidad de aceites esenciales especialmente suaves y terapéuticos: lavanda, geranio, palmarosa e incienso.

– Un placer para los sentidos: suave, sedoso, con un aroma ligero que te abraza y te aporta confort y bienestar.

– Por cierto… Es ecológico certificado. ¡De hecho, nos han dado el reconocimiento Bio Plus de Bio Vidasana!

 

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