Querida piel sensible, hoy te traigo una receta que te va a encantar, porque te va a aportar calma, hidratación y efecto buena cara, sin irritarte para nada. Y lo mejor, ¡con sólo tres ingredientes que seguramente tendrás en casa!

¿Te animas?

 

Ingredientes:

  • Media taza de copos de avena: ecológicos, mejor 😉

 

  • Una cucharadita de miel: cruda, de la de verdad, y mejor si es ecológica

 

  • Media taza de agua fresca: del grifo, de manantial, mineral… 

 

¿Cómo se hace?

  1. Primero pondremos la avena a remojar. Puedes dejarla toda la noche, o si no te has acordado, un par de horas serán suficientes.     
  2. El segundo paso será colar el agua, que ahora tiene los beneficios de la avena. Te recomiendo hacerlo con un colador, y aplastar bien la avena, para que además del agua, extraigas también esa sustancia más gelatinosa (el mucílago de la avena, su espesante natural). El resultado será un líquido blanco, algo gelatinoso. 
  3. Añade a este líquido la miel y remueve bien hasta deshacer la miel por completo. 
  4. Es hora de aplicar la mezcla sobre el rostro limpio. Esta mascarilla no es nada pastosa, sino más bien líquida. Aplica el líquido por todo el rostro, con movimientos circulares.
  5. Relájate durante 10 minutos, mientras se seca la mascarilla. A continuación, aclárate con abundante agua fresca y termina el ritual hidratando bien tu piel con una crema, sérum o aceite de tu elección.

 

¿Necesitas consejo? Si tienes la piel seca, te recomiendo terminar el ritual con un par de gotitas o tres de Aceite Facial Hidratante. Si tu piel es más bien grasa o tienes tendencia a granitos, el Sérum Revitalizante será tu mejor opción. 🙂

 

Beneficios de la mascarilla de miel y avena:

  • La avena es uno de esos ingredientes tan comunes como maravillosos: calmante, limpiadora, hidratante, reduce irritaciones y puede incluso ayudar en caso de dermatitis y eccemas. 
  • La miel, además de humectante (atrae la humedad y ayuda a que nuestra piel la retenga), es altamente purificante, anti séptica, antioxidante, regenerante, llenita de vitaminas… vamos, una maravilla.

Lo que me encanta es la combinación de los dos ingredientes. Los mucílagos de la avena refrescan, calman e hidratan tu piel, mientras que la miel le da ese poder iluminador que tanto nos gusta, sin irritar.

 

 

¿te animas a probarla y contarme qué tal te ha ido?